EN SU RODILLA UN POLVO COBRIZO – ULISES MAZZUCCA | CARLOS HERRERA – CURADOR

El folclore de quien vive

Poder pensar la historia de la humanidad atravesada por la mirada de los artistas nos ha dado un punto de vista posible de quienes somos en este mundo, desde la prehistoria y hasta la actualidad. El folclore, la palabra, el arte.

En tiempos de reconfiguración de nuestra historia universal, son elocuentes las manifestaciones artísticas para revisitarlas y repensarnos. Analizar las expresiones que quedaron por fuera del mainstream de una sociedad y derrocar teorías que los historiadores y voceros han sabido mal redactar por favoritismos de época –o tal vez por no haber contado con medios de comunicación libres para que una sociedad manifieste su modo de pensar y sea percibida– podrían ser motores posibles para narrar la historia de la humanidad de modo colectivo y, por qué no, emotivo.

Recuperar la emoción de las tradiciones y el folclore de una sociedad en un mundo industrializado y gentrificado es una tarea poética que, cuando se manifiesta, es merecedora de ser contemplada.

 

El relato sinuoso

El escritor chileno Augusto D’Halmar (1882-1950) describe a la joven “Juana” en su novela costumbrista titulada La Lucero (1902) de un modo crítico y realista: “[…] Era una paria, huérfana, y no podía imaginarse siquiera lo que sus ojos verían mañana, lo que sus labios dirían, lo que sus oídos escucharían, ni donde pudieran llevarla sus pies… Casi se tuvo miedo, como si su cuerpo fuese un extraño que pudiera hacerle mal…”.

Estas líneas tan elocuentes acompañan la pintura titulada Niña de campo (Óleo sobre tela de 46 x 38 cm) de la artista chilena Inés Puyó (1906-1996) en el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago, Chile.

Esta imagen narrada fue de contundente estímulo a la hora de pensar esta exhibición. Una suerte de presagio o llave que se transformó en espejo del mundo emocional de este joven artista. Lo profundo y vacío de las miradas de sus personajes, los gestos de cansancio y reposo, los espacios simples y la cristalizada pausa que precede a una construcción que perpetúa en nuestro interior. Imágenes de universos compartidos.

 

El salto del alma 

El artista Ulises Mazzucca expresa en sus obras lo que podría leerse como constelaciones íntimas de una generación que se ocupa de recuperar el vínculo. De lo que cada uno considera propio frente a lo del otro y está dispuesto a compartirlo, o por lo menos dejarlo a la vista para construir una historia colectiva.

En una primera impresión, uno podría leer estas obras como un libro de viaje, de lirismo romántico, pintoresco, y hasta podríamos quedarnos en una superficie que reconozca la sensibilidad o temperatura de un autor manso. Sin embargo, en cada una de estas manifestaciones el autor trasgrede la formalidad del acto y nos inunda de emoción, de lo que en su alma atraviesa fuerte, de su propia construcción de ser.

La piel es su territorio. La sangre fluye en caminos llenos de fervientes historias, de marcas tan íntimas como las que solo sabes tú de ti mismo.

La luz y la sombra nos cuentan de la temperatura del lugar, del estado de ánimo de los personajes, de sus humedades y olores. En los cansados rostros, el paso del humo y el sudor de quien se alimenta del deseo nos inducen al vilo de un sueño que cuando acaba es obra.

La angustia de quedarse solo debajo de una cama, o sobre una silla mirando el tiempo pasar en pijama, recuerda el profundo calor de una noche de apagones en la que hasta las chicharras parecieran morir de sed.

No hay historias de amor en estas obras, solo ropa interior desgarrada por el sudor de quien camina en un mismo lugar, en un mismo hogar que con ventanas cerradas no sabe de exteriores, ni caminatas al sol ni plazas verdes. El calor de la siesta, el rechinar del piso, la calle en silencio, los juegos simples, el encuentro con uno mismo en estado horizontal, lo inesperado y el latido del corazón son el ritmo de una historia simple que golpea la puerta para invitarnos a adentrarnos en la sensibilidad de este joven artista.

En su muestra titulada En su rodilla un polvo cobrizo, viviremos como experiencia la certeza de quien sabe de sí mismo los límites del deseo y de la fortaleza como consecuencia de los finales.

 

¿Cuánto hace que no piensas un final debajo de tu cama?

 

Carlos Herrera

Abril de 2019

Para Ulises, un hermano del litoral argentino.