Born in Santiago, Chile, in 1973. Victor began drawing obsessively at the age of five, inspired mostly by the cartoon animations he saw on television, science fiction movies, and the album cover illustrations of the records that his family listened to during his childhood. The cover of Pink Floyd’s famous album, The Wall, awoke a certain interest and stuck in his memory.

After a disappointing stint in art school, Victor began participating in an independent Santiago collective that was much closer to experimental art, creating installations that mixed both sculpture and video.

In 2004, Victor moves to Barcelona, Spain, where he established his own painting style with clear references and constant allusions to the world of comics. It was in Spain, after visiting the Museo del Prado and Goya’s Black Paintings in particular, where he incorporated aspects of classical painting in his work. This way, working along with the legendary Igaupop Gallery until its closing in 2010, Víctor began to show his work internationally exhibiting in Chile, Argentina, Peru, Colombia, Mexico, United States Canada, Germany, Spain, Hong Kong, Japan and Australia

Nació en Santiago de Chile en 1973. Víctor partió dibujando obsesivamente a la edad de cinco años, inspirado principalmente por los cartoon que veía en la televisión, las películas de ciencia ficción y las ilustraciones de los discos que la familia escuchaba en su infancia. La carátula del famoso disco “The Wall” del grupo Pink Floyd, despierta cierto interés y se queda en su memoria.

Luego de un decepcionante paso por la escuela de arte, Víctor participó en un colectivo independiente en Santiago de Chile, que era más cercano al arte experimental, creando instalaciones que mezclan la escultura y el video.

En el 2004 Víctor se establece en Barcelona, España, donde consolida un estilo propio, con referencias claras y constantes alusiones al mundo del cómic. Fue aquí, luego de visitar el museo del Prado y particularmente después de haber visto las Pinturas Negras de Goya, que adoptó aspectos de la pintura clásica a su trabajo. De esta manera, y trabajando junto con la legendaria galería Iguapop, hasta su cierre el año 2010, Víctor comenzó a mostrar su trabajo a nivel internacional exponiendo en Chile, Argentina, Perú, Colombia, México, Estados Unidos Canadá, Alemania, España, Hong Kong, Japón y Australia.

Victor Castillo’s work is a heart-wrenching force, consequence of a mild nature that is revealed through his landscapes paintings of post-apocalyptic desolation, all drawn from his innards. Castillo uses a language of his own, based on the use of popular icons inherited from the world of comics, illustrations, and cathode rays that flooded his childhood, which acquire new meanings in his works.

After being victims of the artist’s scalpel-brush as he unravels, amputates, recomposes and re-contextualizes them, his characters become a conductive thread for stories that spring from personal experiences, but are lifter by universal facts. Thus, the originally innocent characters are converted to war toys that, with irony and sarcasm, are placed at his service in order to describe man’s inherent violence, hypocrisy in politics, racism, manipulation of information, etc. Victor Castillo manages to endow each one of his works with the immediacy of a punch to the stomach in a discourse that, far beyond concrete fact, has becomes generational narrative.

Text by Iguapop Gallery, Barcelona, Spain.

La obra de Víctor Castillo es de una fuerza desgarradora, consecuencia de un carácter templado que revela en sus pinturas de paisajes de desolación post-apocalíptica trazados desde sus entrañas. Castillo utiliza un lenguaje propio, basado en el uso de los iconos populares heredados del mundo del cómic, la ilustración y los rayos catódicos que inundaron su infancia, en el que éstos adquieren nuevos significados.

Tras ser víctimas del pincel-bisturí del artista que los desentraña, amputa, recompone y recontextualiza, sus personajes se convierten en hilo conductor de narraciones que nacen de vivencias propias pero se elevan en hechos universales. Así, los originalmente inocentes personajes se convierten en juguetes bélicos que, con ironía y sarcasmo, se ponen a su servicio para describir la violencia inherente al hombre, la hipocresía en la política, el racismo, la manipulación de la información, etc. Víctor Castillo logra dotar a cada una de sus obras de la inmediatez de un puñetazo en el estómago, en un discurso que, más allá del hecho concreto, se convierte en narración generacional.

Texto de Iguapop Gallery, barcelona, España.

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